RAMOS, EL FIP Y “VOTAR A PERÓN DESDE LA IZQUIERDA”
- Alejo Giorgi
- 21 ene 2021
- 4 Min. de lectura
En el centenario del nacimiento de Jorge Abelardo Ramos, uno de los más preclaros
escritores políticos de América latina, lo recordamos con la jugada electoral más
destacada en la historia de la Izquierda Nacional independiente: cuando en 1973, y bajo
su dirección, el FIP llevó como candidato presidencial al General Perón convocando a
votarlo “desde la izquierda”.
Por Alejo Giorgi

Historiador revisionista, ensayista, polemista filoso y personaje controversial hasta su
muerte, “el colorado” Ramos es y será recordado por su literatura política,
principalmente por el trabajo Revolución y Contrarrevolución en la Argentina, editado
en 1957 -luego varias veces revisado y ampliado- y por Historia de la Nación
Latinoamericana, publicado en 1968. No podemos dejar de mencionar, igualmente, los
libros Crisis y resurrección de la literatura argentina (1954), Historia política del
Ejército argentino (1959), Introducción a la América criolla (1985) y Breve historia de
las izquierdas en Argentina (1990). Pero lo cierto es que Ramos fue antes que nada un
político, y las ideas, preocupaciones y esquemas teóricos que podemos leer plasmados
en sus obras con distinguida prosa irónica, no son más que el programa -explicitado
magistralmente- de la corriente ideológico-política de la que fue el gran divulgador y
representante durante más de treinta años: la Izquierda Nacional independiente; aquella
que desde sus orígenes percibió el carácter progresivo del peronismo en un país
semicolonial como el nuestro, y fundamentó porqué, entonces, el papel a jugar por los
socialistas revolucionarios no era oponérsele -para terminar amontonados con los
partidos liberales y conservadores de siempre, como le pasó a los socialistas y
comunistas tradicionales en varias oportunidades- sino “golpear juntos y marchar
separados”, esto es, acompañar el ascenso político y social de las masas en su
experiencia peronista, pero manteniendo la independencia ideológica y organizativa
para ser la opción “superadora” el día que aquel proceso se agotara por sus
contradicciones internas y/o por haber cumplido su ciclo histórico.
Metiéndonos ya en el convulsionado 1973, empecemos por recordar que aquel año los
argentinos fuimos a las urnas dos veces: el 11 de marzo y el 23 de septiembre. La de
marzo fue la primera elección, desde las legislativas de 1954, en que el peronismo pudo
presentarse como tal, mas no pudo hacerlo con la candidatura de su líder por una
cláusula de residencia que el presidente de facto, el General Agustín Lanusse, había
impuesto ladinamente a aquellos que aspiraran a competir. Ese fue el origen de la
recordada fórmula Cámpora-Solano Lima con que el peronismo salió de la ilegalidad
electoral a que había sido condenado por los partidos y militares republicanos, eternos
defensores de la democracia para poquitos, y con la que recuperó el gobierno después
de dieciocho años de proscripción y persecución. Acaecida en julio la renuncia del
presidente Cámpora y su vice, la convocatoria de septiembre fue nada más -y nada
menos- que para llenar estos cargos.
En ese contexto se produce una reunión en la residencia de Gaspar Campos entre la
plana mayor del Frente de Izquierda Popular (FIP) -la organización que comandaba
Jorge A. Ramos- y el General Perón, cuya candidatura a presidente ya estaba lanzada,
siendo complementada por su esposa María Estela Martínez. Es allí donde “el colorado”
le propuso al viejo líder lo que venía discutiéndose en las filas “ramistas”: que fuera
candidato por el FIP, de manera que el 23 de septiembre en el cuarto oscuro la fórmula
Perón-Perón no sólo se hallara en la boleta particular del Frente Justicialista de
Liberación (FREJULI), sino también en “la 14” del Frente de Izquierda Popular. Según
recuerda Julio Fernández Baraibar -por entonces director del periódico partidista y
testigo del hecho- Perón aceptó de inmediato, y ante la conformidad y los
agradecimientos de sus visitantes por hacerlo, respondió sabiamente, dirigiéndose al
“colorado”: -No, Ramos, no hay nada que agradecer. Maíz por maíz, nos comemos el
maizal…
Y efectivamente fue así, teniendo esa “colectora” mayor trascendencia -práctica y
simbólica- que la que seguramente sus propulsores imaginaron. Porque los resultados
del 23 de septiembre de 1973 arrojaron que Perón obtuvo más de 7.360.000 votos (62%
del total electoral), siendo de ellos casi 900.000 canalizados a través de la boleta del FIP
(7,5% del total y 12,5% de los votos a Perón). El llamado a “votar a Perón desde la
izquierda” fue un éxito no porque la Izquierda Nacional trasfiriera un importante caudal
de votos al General (el 11 de marzo el candidato a presidente del FIP había sido el
propio Ramos y obtuvo el 0,5% en una pésima elección, que lo fue más que por el
insignificante número, por no haber acompañado tácticamente a Héctor Cámpora ante el
riesgo que existía de una eventual segunda vuelta, donde las chances “gorilas” se
acrecentaban). El éxito, en verdad, se debió a que mediante “la 14” del FIP pudieron
expresarse los sectores más combativos del peronismo -la “tendencia”-, acompañando a
Perón pero a la vez marcando un rumbo, una perspectiva, esa que sostenía la misma
boleta en su lema: “Liberación y Patria Socialista”. Así fue cómo la Izquierda Nacional
-poniendo en práctica su máxima de “golpear juntos y marchar separados”- sirvió al
movimiento popular, conteniendo a la vez que siendo expresión crítica y propositiva de
la juventud peronista -y por qué no, de otras expresiones minoritarias de la izquierda
también- que se encontraba en estado de efervescencia ante algunas declaraciones y
desplazamientos producidos en el gobierno justicialista los anteriores meses.
Según el historiador y militante de la Izquierda Nacional Norberto Galasso, entre las
personalidades que votaron a Perón “desde la izquierda” estuvieron Arturo Jauretche y
quien fuera el confesor de Evita, el padre Hernán Benítez. Presumiblemente también
otros prohombres del movimiento popular que se identificaban con las ideas del
socialismo nacional, como el artista Ricardo Carpani y los pensadores Juan José
Hernández Arregui y Rodolfo Puiggrós. Hace pocos años, en 2013, supimos que
también lo hizo quien por entonces no era más que una chica platense, estudiante de
derecho: Cristina Fernández. Desde entonces, varios nos preguntamos si su compañero
de militancia y pareja de toda la vida no habrá votado igual… Como fuere, en su
centenario elegimos recordar a Jorge Abelardo Ramos como un político argentino y
latinoamericano, a partir de su incursión más lúcida que fue, a la vez, el mayor aporte
que en el terreno electoral brindó la Izquierda Nacional independiente.
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